Todos repetimos continuamente la frase: "¡Qué felices éramos cuando éramos niños!"
Tenemos metido en la cabeza que cuando uno se hace adulto, todo cambia, todo se hace más complicado. Y no! no es así! Cambia, pero todo no se hace mas complicado, lo hacemos nosotros complicado. Faltan sonrisas, optimismo, ganas por conseguir sueños... Ahora lo cómodo es quejarse desde el sillón.
Cuando niños sin apenas agua potable, sonríe continuamente... ¿Por qué nosotros no lo hacemos?

A veces las preocupaciones son un velo en nuestro rostro, hay que aprender a tener menos preocupaciones
ResponderEliminar